Más que TEUs: el mensaje que deja el movimiento portuario en Panamá
Bustavino & Partners
La reciente información divulgada por la Autoridad Marítima de Panamá, que refleja un crecimiento del 3.6% en el movimiento de contenedores durante 2025, alcanzando cerca de 9.9 millones de TEUs, confirma que Panamá continúa consolidándose como un eje logístico regional, incluso en un entorno global marcado por reconfiguraciones de rutas, ajustes en flotas y nuevas exigencias operativas.
El comportamiento mixto entre terminales es particularmente relevante. Los incrementos en varios puertos estratégicos, especialmente en el Atlántico, evidencian una dinámica activa de trasbordo, redistribución y reposicionamiento de equipos. Esto refuerza el rol del país no solo como punto de paso, sino como plataforma de valor agregado para líneas navieras, operadores logísticos, carga regional y servicios marítimos auxiliares.
Desde una perspectiva portuaria y legal, este crecimiento trae implicaciones claras: mayor presión sobre la infraestructura, necesidad de marcos contractuales más sofisticados, integración real entre puertos, zonas logísticas y operadores auxiliares, y un ecosistema que debe evolucionar al ritmo del volumen, la tecnología y la sostenibilidad. El aumento en el reposicionamiento de contenedores vacíos, por ejemplo, confirma a Panamá como centro natural de balance de equipos, lo que impacta directamente a patios, talleres, agencias, operadores terrestres, astilleros, servicios marítimos y cadenas de suministro regionales.
Para el país, estos resultados también envían un mensaje claro: el sistema portuario sigue siendo uno de los principales promotores de inversión, empleo especializado y desarrollo de la industria marítima auxiliar. Cada TEU movilizado no solo representa carga; representa servicios, contratos, seguros, financiamiento, cumplimiento normativo, talento humano y posicionamiento internacional.
Para Bustavino & Partners, este escenario reafirma una convicción: el crecimiento portuario debe leerse con visión de largo plazo. Más volumen exige mayor solidez institucional, planificación jurídica, modernización regulatoria y estrategias que protejan la competitividad del hub. Acompañar este momento del sector implica entender la operación, anticipar riesgos y estructurar soluciones legales que permitan que Panamá no solo siga moviendo carga, sino que continúe construyendo un sistema marítimo-portuario fuerte, confiable y preparado para el futuro del comercio global.